
Ya no pretendo que hago cosas, sé que nada puedo hacer, aunque quisiera, no estoy en condiciones, apenas puedo comenzar a ver, a ver en la penunbra de la niebla de la sombra de los retorcidos pensamientos que se disuelven a medida que se encuentran descubiertos, como ladrones de tumbas, como polvorosas subterráneas.
Las emociones, las emociones son aún más difíciles de desemascarar, pero de alguna manera el tiempo parece estar entrando suavemente por mis sentidos secretos, los de la ete...
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