En el infierno también se manifiesta el Buda... Sin juicios y sin temor

Posted by Buddha Dharma on Friday, April 29, 2011










Atesorando a los seres q me rodean, especialmente a los q tienen más sed del dharma; no para que me pertenezcan, ni para pertenecerles, mas para transformar profundamente el karma colectivo...

Aprendiendo ahora, como parte de mí ser, a no identificarme con los resultados de las causas que se siembran.  Es una gran satisfacción con el paso del tiempo cosechar el fruto maduro de un trabajo de amor.  Sin embargo, ese fruto, tampoco nos pertenece...

Recuerdo en China, a los sabios del parque que muy meticulosamente inscriben sus caracteres sobre el asfalto con brochas mojadas en agua... Cada caractér refleja una gran disciplina, un trabajo interior arduo, un gran amor... Entonces, ¿porqué no lo hacen con tinta? (pensaba yo) por qué no hacerlo sobre pergaminos para así guardarlos, regalarlos, o venderlos... Claro! porque la idea es precisamente no apegarse al resultado, porque en el fondo ese es el propósito de dicha disciplina, alcanzar la perfección; más no para personalizarla, sino más bien para mejorarnos a nosotros mismos a través de esa gran sabiduría que ya es, que ya existe, que siempre ha existido y existirá...

Como dice Nichiren, nuestra existencia en este mundo es limitada, pero la vida es eterna.  En un instante podemos tener un gran poder, un gran poder que nos da la vida para decidir, para decidir qué escuchar, para decidir qué ver; y en base a eso, para decidir qué hechos de la vida vamos a atesorar.  Cuáles van a ser nuestros sentimientos, qué causas vamos a sembrar... Ese gran poder que nos da la vida podemos utilizarlo para destruir, para crear, o simplemente perderlo, o dejarlo pasar.  Lo cierto es que hagamos lo que hagamos nunca va a ser nuestro, nunca nos pertenecerá, podemos poner nuestras vidas y voluntades a su servicio y de esa manera pertenecernos a nosotros mismos.

Ese poder es una Ley, esa Ley es un secreto, ese secreto sólo puede ser revelado a través del corazón; no es una emoción, no es un pensamiento, no es nada que pueda conceptualizarse.  Es algo que sólo puede ser reconocido a través de la experiencia.  Esa experiencia es lo que el Buda llama iluminación, más no es un suceso que se alcanza una vez para toda la vida, es un proceso que se recorre durante muchas existencias, ilimitadas e incontables existencias del pasado, del presente y del futuro.

No se limita esta experiencia a las leyes de la lógica, por consiguiente el juicio es inútil, lo que hoy puede ser un gran bien, mañana puede resultar un gran daño y vice versa.  El sentido real lo da la verdadera intención del Buda que tampoco tiene intención, es y no es.  Guiar a todos los seres hacia la liberación... escuchar el sufrimiento y ser creativo para saber cómo transmitir esa verdad que en ese preciso instante esa vida necesita para liberarse del engaño.  Esa es la única preocupación verdadera de un Buda... todo lo demás es tan sólo un medio hábil.

Quien comprende este camino, comprende todas las cosas.  Quien descubre este secreto descubre su verdadero potencial.  Enseñar, educar a los seres humanos para elevar su condición de vida, llevarlos de la mano hacia su propia felicidad, es el trabajo más loable que pueda realizar un ser humano.  Para eso es el karma, es el único medio y aunque ínfimo es todo con lo que se cuenta en este mundo tripartito de seres tricerebrales.

Nichiren es un ser extraordinario dio su vida entera para darnos algo que jamás habríamos logrado descubrir sin su presencia, más esa presencia también nos corporifica pues sin nuestros corazones no habría sido posible.  El deseo del pueblo hace surgir al Buda.  La historia de la revolución humana, nuestra propia experiencia en esa causa, nos hace participes del maravilloso humanismo cósmico que se hace presente con más fuerza y se establece en el mundo con mayor coherencia a medida que el futuro se hace realidad y lo escucharnos a través de las nuevas generaciones de la sociedad laica que cumple con él propósito del Sutra del loto a través de la Soka Gakkai.

Habrán historias que pretenderán desvirtuar este propósito y desalentar a la humanidad, pero mientras más eso ocurre, el movimiento crece y crece porque se foja en la vida de cada individuo, porque cada vida humana es el terreno donde se lleva a cabo la trascendental batalla de la revolución humana.  Cada vida humana es una experiencia de logro por encima de las manifestaciones de las funciones demoníacas.  Es por eso que una sola vida humana que atesoramos y reeducamos para ver la vida desde la perspectiva del budismo, es una victoria absoluta para el logro de la creación de una nueva sociedad creadora de valor en la que nuestros hijos y nuestros nietos puedan forjarse y seguir forjando una civilización digna.

¿Quién dijo que todo está perdido? - dice Fito en su canción - yo vengo a ofrecer mi corazón.  Sin expectativas, sin esperar nada a cambio, sin intención alguna, simplemente porque es la naturaleza real de la existencia humana, atesora a alguien en este día... esa persona es el mundo también.  Seguramente esa persona es egoísta, estúpida, malagradecida, envidiosa, egocéntrica... esa es la q más necesita ser atesorada, esa es la q más necesita ser reconocida y reconocerse, esa es la q más sed tiene del dharma, esa es la persona cuya transformación va a afectar más efectivamente su medio ambiente y el karma colectivo.  Esa persona es un rey, es un tesoro, para el Buda.  Abre tu corazón y desde allí percibe su vida.  Nam miojo rengue kio - dice Nichiren - es el báculo que te ayudará a cruzar por las montañas de la muerte. 
Entonces canta por su felicidad.



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About Me


Irene Gil Rizo Una persona común que lucha para ser una fiel discípula del Sutra del Loto

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